Chequeos geriátricos


Cambios en el consumo de agua, en el apetito, letárgico o deprimido, cambios en la producción de orina, estreñimiento, cambios en la actitud, en los hábitos del sueño, cambios significativos en la visión, vómitos, diarrea, aumento o disminución de peso, mal aliento o babeo, verrugas y heridas en la piel, jadeo excesivo, respiración pesada o rápida en reposo, perdida de la higiene personal, cojeras, dificultad para saltar o caminar,………. Si su mascota experimenta uno o más síntomas de los descritos, ponte en contacto con nosotros, tal vez sea necesario un Chequeo Geriátrico.

Igual que los seres humanos, nuestras mascotas, llegadas una edad, necesitan cierto control y cuidados mas específicos. Es entonces cuando es recomendable realizar un chequeo geriátrico.

Los chequeos geriátricos que realizamos constan de una serie de pruebas destinadas a comprobar el correcto funcionamiento de los principales órganos y sistemas de aquellos animales que ya han sobrepasado una determinada edad. Incluyendo en estas pruebas la analítica completa, radiografías y electrocardiograma entre otras.

La especie y la raza de nuestro animal de compañía son los principales factores a la hora de decidir cuál es el momento adecuado para plantearse realizar un chequeo. En gatos y perros de razas pequeñas suele ser alrededor de los 8-9 años; en perros de razas medianas y grandes la edad bajaría a 7 años; por último, en perros de razas gigantes sería conveniente comenzar a realizar chequeos a partir de los 5-6 años. Como podemos ver, la etapa madura de nuestras mascotas se corresponde con la segunda mitad de sus vidas.

Las mascotas de edad avanzada presentan frecuentemente procesos articulares, disminución de la capacidad auditiva y de visión, una frecuencia de presentación de tumores más alta, enfermedades orales, alteraciones cardíacas, enfermedades hepáticas y lesiones renales.

La detección precoz juega un papel muy importante en el manejo de estas patologías asociadas al envejecimiento; pero que el animal sea mayor no es excusa para desatender sus necesidades veterinarias.

Nunca debemos olvidar que una alimentación correcta, revisiones periódicas y un ejercicio adecuado son las bases de una vida larga y sana.